martes, 27 de julio de 2021

Soy el Mar Silencioso

 Soy hija del Mar,

sirena invisible que desea disolverse en las aguas que la bañan.

Borracha de Amor,
hasta que el Mar derrita cada átomo que se se ha sentido separado.

Soy el Mar Silencioso,
más allá del pensamiento,
de la emoción,
o de lo más sutil.

Ahora solo queda,....

Esperar en Paz.

El vacío fértil

 

Todo en esta vida es una experimentación de nosotros con nosotros mismos. Si todo está en la mente, lo único que sucede es que establecemos una relación con cada uno de los objetos que transitan por nuestra consciencia, ya sean personas, o imágenes mentales. Lo interno y lo externo formar parte de la misma consciencia.

Cuando comenzamos a meditar, nos damos cuenta de cuan apegados estamos a generar una experiencia. Nuestra atención se identifica con algo externo a nosotros y a través de ello obtenemos como una especie de enganche energético que se convierte en el motor que nos hace sentirnos vivos. Este es lo que da la fuerza para que el "yo" se revivifique en cada una de dichas experiencias.

Así que podríamos decir que somos unos adictos a la experiencia, cualquiera que sea... Puede ser a las relaciones, al trabajo, a los hijos, o incluso también, podemos ser adictos a nuestras propias creaciones mentales, como la fantasía y la imaginación, las cuales nos sacan del apuro de tener que lidiar con el instante presente, el cual podemos sentir un poco aburrido y falto de sentido. Y sobre todo, somos adictos a sentir, a sentir sufrimiento. Antes sufrir, que caer en un agujero de vacío existencial... Al menos nos hace sentirnos vivos.

Pero ya nos avisaron todos los sabios que transitaron este camino antes que nosotros, que para llegar a nuestro núcleo fundamental, hemos de contemplarnos desnudos, sin identificarnos con ninguno de esos objetos de nuestra Consciencia.

Hemos de aprender a el Arte de reposar en lo que somos, sin aditivos... Aprender a reposar en ese vacío fértil de formas, de apariencias... Saber encontrarnos en ese espacio de aparente "no vida", para tomar consciencia de que solamente ahí se encuentra el Diamante que vamos buscando, esa Fertilidad Sagrada donde se abre todo el potencial que estamos llamados a desplegar en este juego divino.

Pero todavía hay una parte de nosotros que puede vivir esta entrega al Vacío como muy amenazante, y eso es así, porque para ello debemos morir al pequeño "yo". Pero hasta que no haya la completa y absoluta certeza de que esto es así, hasta que no se abra esa visión espiritual que nos permita comprenderlo, seguiremos en esta andadura, viviendo esas lecciones que nos lleven una y otra vez a recordar que nuestro verdadero Hogar no está en este mundo.

La disolución del buscador espiritual.

 

Llega un momento en la vida del verdadero buscador espiritual que toma conciencia de que los esfuerzos personales en pos de encontrar la Verdad son inútiles. En su momento tuvieron un sentido. El pequeño yo estaba demasiado asustado para poder tolerar la idea de que no existe y de que sus esfuerzos eran en vano.
Curiosamente... y aunque ya se sabe que una no puede hacer nada, sigue habiendo una aparente búsqueda. El personaje aparentemente sigue estudiando, leyendo, e incluso puede probar alguna herramienta terapéutica que le ayude a ser mas consciente de ciertos aspectos que no se han podido ver con claridad. La diferencia con antes, no obstante, es clara, porque ahora se sabe que todo ocurre sin un esfuerzo y que nada puede ser evitado.
Cuando la entrega al Espíritu se afianza, el personaje se sigue moviendo y sigue viviendo experiencias, pero ya no ocurren con esfuerzo, o desde una voluntad personal. Es más, ya no se tolera el movimiento forzado, controlado por el ego. Es difícil explicar como ocurre esto y como se experimenta porque es ahí donde la mente ya no tiene palabras para explicarlo.
Una vive una vida donde las certezas del "mundo" han caído. Paralelamente nace otra certeza, la certeza del Corazón, la certeza del Ser... Hemos buscado esto toda la Vida.... y nos damos cuenta de que la Vida sigue ocurriendo, todo sucede sin el permiso de mi pequeña voluntad personal.... y me doy cuenta de que la Vida continua, siempre....mejor sin mí.

La Expiación. UCDM

 

La Expiación es la lección perfecta. Es la demostración concluyente de que todas las demás lecciones que enseñé son ciertas. Si puedes aceptar esta generalización ahora, no tendrás necesidad de aprender muchas otras lecciones de menor importancia. Basta con que creas esto para que te liberes de todos tus errores.

( UCDM, T2, II, 7)

En ingles se utiliza el termino "atonement" para Expiación. "At- one- ment’" sería algo así como "a-un-amiento", o a mí me gusta más : "en la mente uno". Así que expiar es aunar, unir, volver a la conciencia de unidad, a la mente uno. Expiar también significa deshacer o borrar.

En el aparente tiempo parece haber establecido un guión de lecciones de perdón por las que pasamos para conducirnos a esa apertura a la verdad que somos. Pero todos los grandes místicos y maestros de todos los tiempos sabían también que a la Verdad se puede acceder en un vuelo. Una comprensión y aceptación profunda de lo que somos puede deshacer de un plumazo toda identificación egoica lo que haría innecesario pasar por todos los aprendizajes que se dan en el tiempo.

Las enseñanzas no duales te invitan a establecerte en esa certeza de Ser. Conducen a tu mente a ese estado de "no saber", de entrega, de rendición. La llevan al borde del precipicio para que nos demos cuenta de que ese pequeño yo que ha querido usurpar el mando de su vida, en realidad es un títere del gran teatro que llamamos Vida, y de que sus hilos están movidos por algo que nos trasciende como personajes. Aceptar la Expiación es deshacer toda creencia de separación, de suponernos personajes separados con capacidad de controlar nuestra vida. Puede ser que haya que pasar muchas experiencias para abandonarnos a la conciencia de Unidad, pero también el tiempo no existe y es algo que en el sueño aparentemente puede colapsar. Entonces, como dice el curso , dejarían de ser necesarias muchas lecciones de aprendizaje.

Muchas veces pensamos que la Verdad está restringida a unos pocos seres de gran envergadura espiritual. Otras, que solo puede alcanzarse después de un largo proceso de sanación espiritual o psicológica. Pero eso solo son creencias que estaría bien revisar. Soltarlas puede conducirnos a un salto cuantitativo muy importante.

El concepto de Milagro según UCDM

 

El concepto de milagro según UCDM es un concepto muy abstracto que a la mente pensante, es decir, a nuestro intelecto racional le cuesta entender. Así que estos escritos y Un Curso de Milagros no hablan a este intelecto sino a esa parte de nuestra mente profunda que sabe sin saber y por eso puede reconocer que en estas palabras se encuentra la melodía de lo eterno y lo inefable. 

El milagro nos habla de algo que trasciende a nuestro "yo psicológico".  Necesita poder ser experimentado para poder aprehenderse, captarse, entenderse. Nos habla de una experiencia reconocida en todas las tradiciones místicas y espirituales no duales.  Unos le llaman el Ser, consciencia, mente búdica,  Yo superior, etc.  

Cuando salimos de nuestra zona pensante, esta se hace a un lado y  nos establecemos en el Amor y la Luz que somos.  Es ahí donde  nos disponemos a la mentalidad milagrosa.  Por eso abrirse al milagro significa abrirnos a la Verdad que somos.

Los milagros son expresiones naturales del perdón como dice el curso.  Cuando perdonamos permitimos que el milagro ocurra.  Y cuando el milagro ocurre en la mente nos liberamos de las cadenas del ego, del nuestro y del hermano.  Estas cadenas  son las ilusiones que deben ser reconocidas para ser liberadas y disueltas en el Ser.

Es a través de una mentalidad milagrosa que yo me reconozco, no como el personaje que he adoptado en este sueño, sino como la Luz, como el Hijo De Dios, como el Crsito.  Por ende, también reconozco al otro, al hermano, como lo mismo.

Los milagros son manifestaciones de ese Amor que somos.  Cuando vibramos en una sintonía de Amor, a veces, los efectos en el exterior pueden ser apreciados como evidentes, otras, no tanto.  Todos hemos podido comprobar que el Amor mueve montañas.  El estado amoroso de una persona puede provocar la paz, la confianza, la libertad en los demás.  Incluso el milagro puede curar las enfermades físicas.  Pero el obrador de milagros no busca ningún resultado.  Su mentalidad milagrosa le basta, y sabe que aunque no haya ningún signo exterior que lo evidencie, la semilla está plantada ("Un milagro nunca se pierde" nos recuerda el Curso").

La mentalidad milagrosa nos lleva a la Plenitud, la Paz.  Esas señales nos hacen reconocerla.  La verdadera Paz solo brota cuando dejamos de sentirnos separados de los otros, de la Vida, e incluso de nosotros mismos.  Por este motivo este es Un Curso de Milagros,  porque solo esa apertura al milagro nos conduce a esa Vida liberada del sufrimiento y a la Paz y Dicha verdaderas.

Tu voluntad es la plenitud. UCDM

 

No hay ningún ser vivo que no comparta la Voluntad universal de que goce de plenitud y de que tú no seas sordo a su llamada.

UCDM ( T.31, I, 9)

En estos momentos puede parecer que nuestra mente está tan ocupada experimentando miedo, rabia, confusión, ansiedad o tristeza que perdemos la certeza de que lo que somos no puede ser mancillado por nada de este sueño fabricado, sea externo o interno. Nuestra Voluntad es la dicha, es la paz, es la plenitud. Nunca nunca nos olvidemos de lo más importante que es reconocernos como el Ser. Nunca nos olvidemos de recordarlo.

Reconoce al Espíritu Santo en tu hermano. UCDM

 

Mira a tu hermano a través del Espíritu Santo en su mente y reconocerás al Espíritu Santo en la tuya. Lo que reconoces en tu hermano lo reconoces en ti; lo que compartes, lo refuerzas.

UCDM ( T.5, III, 3)

Mirar a tu hermano a través del Espíritu Santo es reconocer que lo que somos en profundidad no es un cuerpo o un conjunto de rasgos psicológicos. Eso no pasa por negar los sentimientos, los dolores, los sufrimientos. Es más, sólo la vulnerabilidad y fragilidad personales es también lo que nos humaniza y nos hace acercarnos al otro y a nosotros con verdadera compasión y amor.

Ser el Hijo de Dios no implica que tenga que pasar por esta experiencia humana dejando de lado a la misma, sino abrirme a ella, dejarme traspasar por ella, y reconocer su ilusión. Pero para eso no puedo mirar a otro lado, esconderme de la Vida, porque solo integrando todo lo que contiene, bueno y malo, bonito y feo me abro a la posibilidad de mirar al mundo y a mí misma de otra manera. Esa otra manera me invita a no cerrarme y rechazar nada. Todo ha de ser perdonado para darme cuenta de que Todos somos Espíritu o Consciencia y de que esto que llamamos Vida no es mas que un sueño fabricado por la mente.

Los acontecimientos me exhortan a encontrar continuamente a encontrar ese equilibrio que nos sitúa más allá de esos dos polos opuestos. Uno, considerarme Santo negando la experiencia humana, lo que me lleva a separarme del hermano. El otro, vivir la experiencia humana dándole realidad a la misma, lo que significa creer que que mis sentimientos, mi cuerpo y mis pensamientos son reales y deben ser arreglados. La Paz verdadera solo llega cuando se da una solución creativa a este conflicto. Esto nos conducirá al verdadero perdón de las ilusiones.